Las gafas de sol, un mal remedio para contra las ojeras

Las gafas de sol abren a día de hoy un importante debate. ¿Se trata de un complemento de moda o de un objeto más propio para evitar problemas de salud? Lo ideal es que la respuesta fuera la primera, pero sin embargo la realidad puede llegar a ser muy distinta. Y es que en España son muchas las personas que usan gafas de sol, más que para protegerse de los rayos lumínicos de dicha estrella, para ocultar carencias que afectan a la mirada.

Una de esas carencias son las ojeras, que aparecen alrededor de nuestros ojos cuando no descansamos lo suficiente o cuando no lo hacemos correctamente. Tener ojeras afecta a nuestra imagen personal: no causa una buena impresión y puede hacernos parecer mucho menos atractivos de lo que en realidad somos. Para corregirlas y eliminarlas de nuestra cara, una alternativa muy recomendable es la de ponerse en manos de un especialista en la materia.

Por desgracia, soy una persona que se ha visto obligada a padecer problemas de ojeras en el último año. El pasado mes de octubre comencé un máster que combino con mi trabajo habitual y con el aprendizaje de inglés. Esas tres vertientes han convertido mi vida en un auténtico caos, quitándome prácticamente todo mi tiempo libre y haciendo de mis horas de sueño algo reducido y en algunas ocasiones testimonial. Esto ha propiciado la aparición de ojeras en mi rostro, cuestión que no soporto y que he tratado de combatir de la mejor manera posible, normalmente llevando puestas las gafas de sol a todos los sitios.

Pero, ¿cómo hacerlo? No tenía idea de cómo conseguirlo. Algunos amigos me habían recomendado productos de los que no me fiaba nada y someterme a algún método relacionado con la cirugía me daba cierto respeto. Hasta que conocí Estética Ocular, una clínica dirigida por la doctora Cecilia Rodríguez y que entre sus servicios ofertaba la corrección de este tipo de imperfección. La experiencia de aquella doctora y de su equipo me hacía confiar en que eliminar las ojeras era, por primera vez, algo posible y sencillo.

Decidí ponerme en contacto con aquella entidad y solicitar información al respecto. La recomendación de los profesionales que allí trabajaban era que visitara sus instalaciones para someterme a una primera revisión sin compromiso. Decidí aceptar y, al cabo de apenas unos cuantos días, me encontraba recibiendo las mejores atenciones a cargo de Estética Ocular.

Decidí recibir el tratamiento para eliminar las ojeras

Una decisión como esta no se toma al tuntún. Muy al contrario, debe ser una elección meditada y en la que depositar nuestra confianza. En mi caso, la profesionalidad y la experiencia que demostraban tener los trabajadores de Estética Ocular me había convencido de que no podía estar en mejores manos. Eso me animó a someterme a uno de los tratamientos de la clínica.

Mi caso era, según me comunicaron, uno de los más difíciles de tratar puesto que mis ojeras eran las oscuras, lo cual implicaba someterme a un tratamiento con láser, luz pulsada o cremas despigmentantes. A pesar de ello, el vasto conocimiento en la materia de todos los trabajadores de Estética Ocultar propició la culminación con éxito de esta lacra. Y es que, al cabo de unas pocas semanas, esas ojeras que tanto me habían avergonzado se habían esfumado.

Mi vida, a partir de entonces, ha dado un vuelco increíble. Por fin he tenido que dejar de usar las gafas de sol para prácticamente todo. Ahora, y poniendo esto en relación con lo que comentaba al principio, las gafas de sol son un complemento de moda más, en contraposición a lo que antes significaban para mí (un elemento que me permitía ocultar un defecto físico).