Qué piezas no deben faltar en ningún joyero

Qué piezas no deben faltar en ningún joyero

Estamos hartos de oír que hay crisis, que si esto no se acaba, que si va a ser peor mientras no se forme un gobierno estable en el país y muchas noticias agoreras que nos quitan las ganas de vivir, por no decir que nos aumentan las de emigrar, pero lo cierto es que en España todavía hay mucha gente que vive muy bien. De hecho, uno de los sectores de la sociedad que no deja de crecer en nuestro país es el del lujo. Mientras las clases medias han sufrido una desaceleración y las más bajas han caído en la exclusión social, los más ricos no hacen más que agrandar sus fortunas, muchos de ellos en dinero, otros en inversiones, y algunos en patrimonio, como son las joyas. Os contamos qué piezas no deben faltar en vuestros joyeros. Pero para todos los bolsillos gracias a MV Joyeros.

Y es que no hace falta ser Amancio Ortega, el ahora hombre más rico del mundo, para tener un joyero del que presumir y que nos haga sentirnos más seguros y más bellos cuando vayamos a salir a la calle o cuando deseemos arreglarnos un poco. En MV Joyeros están especializados en joyería y relojería, así como en el buen trato al cliente y siempre ajustando los precios de sus artículos. Trabajan un amplio abanico de productos, tanto económicos como de alta gama y totalmente originales con garantía. También, disponemos de taller de joyería, en el cual pueden reparar o crear todo tipo  piezas.

Pues bien, ahora que ya sabemos dónde podemos comprar las piezas al mejor precio y las más exclusivas si no tenemos una gran cartera que nos permita acudir a los grandes centros del lujo sitos en lugares como Suiza o París, debemos empezar por una de las piezas fundamentales: el reloj.

Un buen reloj da personalidad a la muñeca que lo lleva y a toda esa persona. De él podemos distinguir cómo es el carácter o cómo son los gustos de su dueño, si se conforma con poco o si busca la exclusividad. Es más, el hecho de no llevar reloj ya es un indicativo de algo. Nosotros nos decantamos por usarlo siempre, dejando de lado esa tontería de que ya tenemos la hora marcada en el teléfono móvil. Con un reloj no necesitamos sacarlo del bolsillo, y es más, independientemente de su función, no deja de ser un complemento más de lujo. Con pulsera de piel, de acero, de esfera redonda o cuadrada, más deportivo o más clásico, eso irá en función de la personalidad de cada uno, o mejor aún, podemos tener una pieza diferente para cada momento en que lo vayamos a lucir.

Las joyas como regalo son también un clásico entre las parejas para conmemorar los momentos más bonitos o más especiales de la relación o incluso para simbolizar algo como una pedida de mano o un compromiso como una boda. También son comunes entre personas de una misma familia, se pueden pasar de madre a hija, de abuela a nieta… Estas son muy importantes por su significado, y todo el mundo debería tener alguna como símbolo de amor o como talismán en su joyero. Da igual que sean una pulsera, un collar, un broche…, cualquiera nos hará brillar y nos dará seguridad.

En este sentido, en el de brillar, sería bueno que no faltase en nuestro joyero una pieza muy especial tanto por su valor como por su calidad. Simplemente una, no necesitamos más. Cualquier look, desde un soso vestido negro hasta una camisa blanca con unos vaqueros, puede cambiar totalmente si lo lucimos con un collar impresionante o con una pulsera que se convierta en el centro de las miradas.

Los pendientes, mejor en una mujer

Los pendientes son ese símbolo que distingue a las mujeres dentro del panorama de la joyería y les da un toque especial. Da la impresión de que hace brillar la cara desde su posición en las orejas. Está claro que no son solamente para ellas, pero son quienes mejor lo lucen. Y por qué no decirlo, el hecho de que futbolistas o gente del sector de las celebrities o del famoseo los lleven les ha hecho perder el glamour con el que estaban pensados para las mujeres. No es lo mismo un diamante en la oreja de Cristiano Ronaldo que en las de su ex, Irina Shayk. Sin comparación.