La actualidad está marcada por una cotidianidad acelerada que exige resultados inmediatos. Al sostener este ritmo de vida, el cuerpo acumula tensiones que se manifiestan en contracturas musculares, cansancio e incluso malestar emocional. Por la exigencia de seguir avanzando, estas molestias suelen ser ignoradas y forman parte del día a día hasta que, en algún momento, el dolor crece hasta ser un problema más grande y es imposible continuar con las rutinas diarias. En el caso de España, el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) advierte sobre una alta prevalencia de trastornos musculoesqueléticos derivados del entorno laboral.
Para evitar llegar a tal punto, la práctica del masaje ha demostrado ser una terapia efectiva para aliviar la tensión muscular. La explicación fisiológica es que, al aplicar presión y deslizamiento sobre la piel, se produce una vasodilatación que mejora el flujo sanguíneo y permite que el oxígeno y los nutrientes lleguen con mayor eficiencia a los músculos fatigados. También facilita la eliminación de desechos metabólicos, como el ácido láctico, que se acumula tras el esfuerzo físico.
La ciencia detrás del tacto y el sistema nervioso
Cuando se recibe un masaje, se produce un efecto en el sistema nervioso que favorece la recuperación luego de una sobrecarga. Esto funciona gracias a que la estimulación táctil sobre la piel activa una serie de receptores que envían señales al cerebro. La respuesta neuronal reduce la actividad del sistema nervioso simpático, que es el responsable de estar alerta, y activa el parasimpático, encargado de la reparación y el reposo. Con este cambio, se reduce la producción de cortisol, que es la hormona responsable de la inflamación y el estrés, mientras se elevan los niveles de serotonina y dopamina, vinculadas a la regulación del estado de ánimo.
Según las guías técnicas del Consejo General de Colegios de Fisioterapeutas de España (CGCFE), disponibles en su plataforma institucional, el masaje es fundamental para recuperar la elasticidad muscular. Al trabajar de forma directa sobre las fascias, que son el tejido conectivo que recubre los músculos, las técnicas de masaje resultan muy útiles para contrarrestar el sedentarismo. Si se lleva una vida de poca actividad física o se mantiene una mala postura por tiempo prolongado, las fascias se vuelven rígidas y limitan el movimiento. En estos casos, la aplicación del masaje pasa a formar parte de un tratamiento para que el cuerpo recupere su rango de movimiento natural, previniendo lesiones y mejorando la postura.
El masaje como terapia preventiva
Frente al debate sobre si los masajes son una cuestión de confort o una necesidad biológica, se pueden comprender como una medida que ayuda a evitar lesiones más graves. Por lo general, las personas tienden a postergar este tipo de cuidados, por no considerarlos urgentes o verlos como un gasto del que se puede prescindir. Sin embargo, la tensión acumulada no gestionada suele derivar en inflamaciones crónicas, cefaleas tensionales e incluso problemas digestivos.
Desde Milena Estética, en un análisis sobre la importancia del masaje, se explica que es necesario tomarlo como una terapia complementaria para mejorar el bienestar cotidiano. Gracias a que la medicina moderna se enfoca en la prevención, el masaje comenzó a comprenderse como una forma de anticiparse a los riesgos futuros y al cuidado de los tejidos musculares. De esta forma, se valida que el masaje responde a una necesidad biológica de equilibrio y reparación del organismo para contrarrestar el ritmo de vida actual.
Beneficios extra para el sistema linfático y el sueño
El masaje también tiene otras ventajas, como la capacidad de estimular de forma externa el sistema linfático. Dado que la linfa depende casi exclusivamente del movimiento muscular y respiratorio, un masaje rítmico es una gran ayuda para drenar los líquidos acumulados y las toxinas. De esta forma se reduce la hinchazón y se mejora la respuesta inmunitaria del organismo.
Al regular el sistema nervioso y aliviar los dolores físicos, el cuerpo entra con mayor facilidad en las fases profundas del descanso. Como explica el Ministerio de Sanidad, esto permite una regeneración celular nocturna mucho más efectiva, lo que ayuda a prevenir enfermedades degenerativas y a mantener la salud mental.
El masaje, más que un momento de relax
Se puede entender entonces que, al asistir a una sesión de masaje profesional, los beneficios que se van a obtener son algo más que un momento de relajación. Gracias al masaje, se pueden prevenir daños físicos, mejorar el estado anímico e incluso ayudar a que se regule la tensión nerviosa. De esta forma, si se tiene en cuenta que es un complemento de los cuidados de salud y no su reemplazo, se puede decir que los masajes están más cerca de ser una prioridad para la salud que un capricho.