Las despedidas de soltero y su gastronomía

La despedida de soltero no se tiene que reducir a una noche de disfraces, copas y a la clásica agenda repleta de actividades. Hay grupos para los que la comida es el punto de encuentro, ya que se reúnen personas que tienen grupos diferentes; permite que se pueda conversar sin prisas y se crean recuerdos que van a permanecer después de que se produzca la fiesta. Una elección adecuada del menú ayuda a que se marquen las diferencias entre una celebración improvisada y una experiencia de lo más completa.

Lo bueno que tiene la gastronomía es que ofrece bastantes posibilidades. Se puede organizar una comida informal de tapas, reservar un restaurante con espectáculo, participar en un taller de cocina o preparar una cena temática en un alojamiento. Lo más importante y que no hay que olvidar es que la propuesta debe encajar con la personalidad del novio o de la novia y que no haya nadie que pueda sentirse obligado a tener que seguir un plan que no vaya a disfrutar.

¿Por qué la comida es tan importante?

En las despedidas, lo más normal es que haya personas que se conozcan bastante y otras que casi no hayan coincidido. El sentarse alrededor de una mesa lo que ayuda es a crear un espacio de gran sencillez para que se rompa el hielo.

Mientras llegan los primeros platos, aparecen las conversaciones, las bromas y también las historias sobre la pareja. Hasta los invitados que son más tímidos tienen siempre algún momento en el que se pueden integrar.

La comida es de gran ayuda para estructurar el día. En este sentido, un aperitivo puede valer como bienvenida; la comida principal, servir de pausa entre las actividades y una cena más animada, ser el paso previo a que continúe la fiesta.

Esta organización ayuda a evitar que el grupo pase bastantes horas sin probar bocado, algo que es fundamental si luego habrá bebidas alcohólicas.

Pensemos que una propuesta gastronómica que se piense bien aporta bastante identidad. No es igual una despedida que se base en la cocina mediterránea que una en la que haya hamburguesas, una cata de vinos o una cena en la que degusten platos internacionales. El menú puede pasar a ser parte de la historia de la propia celebración, no solo de una necesidad a nivel logístico.

Cómo elegir el formato adecuado

Entre los primeros pasos, se hace necesario el tomar la decisión de si la comida se va a hacer sentado, será un cóctel de pie o una actividad en la que participen los asistentes. La comida tradicional hace que sea más sencilla la conversación y es más cómoda para los grupos variados.

El cóctel permite que haya más movimientos y combina mejor con los espectáculos o la animación. Un taller lo que hace es convertir a los invitados en protagonistas.

Se debe valorar también el tamaño que tenga el grupo. Está claro que para seis u ocho personas puede que funcione una mesa en un restaurante pequeño o una experiencia de carácter privado.

Si participan del orden de 20 o 30 invitados, lo mejor es reservar con tiempo y confirmar cómo se va a organizar el servicio. El espacio entre las mesas, el tiempo de salida de los platos y el que se pueda pagar de manera conjunta son detalles que es mejor resolver antes.

La duración de la actividad es tan importante como el menú. Una comida que sea demasiado larga puede terminar cansando si se integra en una jornada que tenga bastantes propuestas. Si vamos a una cena espectáculo, va a necesitar una coordinación diferente, porque la gastronomía se combina con música, actuaciones y momentos de animación.

Despedidas gastronómicas organizadas

Hay despedidas de muchos tipos y también formas de hacer. Una opción es la de delegar la planificación. En este sentido, existen empresas especializadas como Hot Despedidas que ayudan a reunir en un mismo paquete las actividades, el entrenamiento, restaurante, etc.

Esto es interesante porque de esta manera es más fácil la organización, especialmente cuando el grupo viaja desde distintos sitios. Hay opciones en las que se trabaja con packs cerrados o configurables, de tal forma que el presupuesto y los servicios que se incluyen quedan definidos desde el principio.

De todas formas, lo más recomendable es recomendar siempre la fecha, el número mínimo de asistentes que habrá, las bebidas, suplementos y las condiciones de cancelación antes de que se haga la reserva.

La principal ventaja es tener un interlocutor con el que resolver horarios, reservas y desplazamientos.

La mayor desventaja que se puede producir es que haya algunos paquetes que ofrezcan una estructura que no sea muy flexible.

Cuando el grupo tenga una serie de necesidades, lo mejor es preguntar si es posible adaptar los platos, cambiar el ritmo de la cena o que se eliminen servicios que puedan no ser de interés.

Talleres de cocina para grupos

Una de las opciones originales son los talleres culinarios para esas personas que desean hacer algo más que sentarse a comer. Siempre con la ayuda de un experimentado chef, el grupo puede acabar preparando un menú y después degustarlo.

La actividad ayuda a generar un ambiente de cooperación, de bromas y una competición amistosa, en especial cuando se divide a los asistentes en equipos.

Hay alternativas de todo tipo, desde cocina italiana, japonesa, arroces, tapas, repostería o cócteles, entre otras muchas. No necesitas tener experiencia. El objetivo más importante no es que el resultado sea profesional, sino participar y disfrutar del proceso. Con frecuencia, los pequeños errores son lo que más se recuerda.

¿Qué debemos tener siempre en cuenta?

Las experiencias culinarias que se organizan en las despedidas permiten poder elegir entre la comida y la cena, adaptando el menú a los gustos de los protagonistas. Recuerda que existen centros que contemplan alternativas veganas, sin gluten o lactosa, siempre previa consulta, debiendo comunicarse con suficiente antelación.

Lo que está claro es que cuanto más pensemos en todo lo que hay que tener en cuenta, más fácil será evitar cometer errores en la organización de la despedida.

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