El acné y su tratamiento

El acné y su tratamiento

El acné es una enfermedad inflamatoria de los folículos pilosebáceos de la cara, el cuello, el tórax y la parte superior de la espalda, que suele presentarse por primera al comienzo de la pubertad, cuando la estimulación androgénica estimula la hiperproducción de sebo, con hiperqueratinización folicular, colonización por bacterias grampositivas e inflamación local. Como respuesta se produce una inflamación de las sustancias extracelulares, tales como lipasas, proteasas, hialuronidasas y factores quimiotácticos )información facilitada por la página web de la OMS).

Su intensidad varía desde los simples quiestes que curan sin cicatrización, hasta las formas graves que llegan a inflamarse de tal forma que producen deformaciones importantes en el cuerpo y el rostro de la persona afectada. Los pacientes con piel negra, suelen acompañar la cicatrización queloide. No existen pruebas de que un cambio en la alimentación pueda influir en la evolución de la acné.

Acné y medicamentos

En ocasiones, la exposición o consumo de ciertas sustancias químicas podría estar detrás del acné, a saber:

• Administración de fármacos por vía oral: corticosteroides, isoniazida, carbonato de litio, fenitoína o sedantes y expectorantes con halógenos.

• Exposición tópica a aceites o cosméticos irritantes.

• Exposición ambiental, incluso en cantidades reducidas, a la dioxina o las sustancias fenólicas halogenadas.

Tratamiento del acné

Es fundamental tratar el acné en sus fases iniciales, parar que el problema no llegue a empeorar. Además, debe evitarse la exposición a cualquier sustancia sospechosa de causar o agravar la acné. A día de hoy, el tratamiento farmacológico se presenta como la mejor solución para acabar con el acné. Este tratamiento va dirigido a inhibir la secreción de sebo, la queratinización folicular y la inflamación. En los casos más leves, se puede tratar perfectamente con antibióticos orales, mientras que los casos graves o resistentes, se recomienda el tratamiento oral con estrógenos, antiandrógenos y retinoides.

Pero cuando el acné es especialmente inflamatorio, asienta en determinadas zonas o las lesiones son manipuladas por el paciente, es posible que se formen marcas y cicatrices que permanecen de forma temporal o definitiva en la piel.

Estas cicatrices Las cicatrices inestéticas se forman por la falta del colágeno durante el proceso de reparación de la piel, por lo que la piel resultante nunca llega a tener la calidad propia del órgano original. Como consecuencia se forma una cicatriz hipertrófica (no sobrepasa los límites de la herida) o un queloide (sobrepasa sus límites). Las cicatrices excesivas son más difíciles de tratar que las atróficas.

El peróxido de benzoílo es el fármaco más utilizado en la actualidad, ya que el gel es más eficaz que las cremas y lociones. Pero jojo, que también es más irritante.

La tretinoína es más eficaz que el peróxido de benzoílo en los casos con un componente comedoniano, pero no es precisamente barata y no es precisamente eficaz en los casos de acné inflamatorio. En estos casos es necesario combinarlo con un antibiótico o un compuesto de peróxido de benzoílo. La tretinoína también es irritante y más aún con la exposición a la luz ultravioleta.

La eritromicina o la clindamicina, es muy eficaz para el tratamiento del acné inflamatorio, y debe prolongarse durante dos o tres meses para empezar a observar los resultados.

Los preparados de azufre, también bactericida y estimulante de la descamación, siguen utilizándose todavía en el tratamiento de la acné, si bien es cierto que las pruebas sobre su eficacia son insuficientes y existen en la actualidad otros medicamentos más fiables.

Solo una vez hayan fracasado los tratamientos anteriores debe procederse a la administración de

estrógenos, antiandrógenos o retinoides, fármacos que han de ser prescritos únicamente por el dermatólogo o dermatóloga.

La penicilina solo es eficaz con la foliculitis provocadas por bacterias grampositivas, a pesar de tener también acción bactericida. Los estrógenos y los antiandrógenos, pueden utilizarse para complementar el tratamiento antiacneico específico, pero su uso debe quedar restringido a las mujeres. Los anticonceptivos orales mixtos suelen ser eficaces cuando se administran en las dosis habituales. La isotretinoína, un derivado del ácido retinoico de efecto inhibidor más potente sobre la producción de sebo, es actualmente el tratamiento más eficaz para la acné quística grave, aunque muy caro.

Si tienes acné consulta a tu médic@ antes de empezar un tratamiento por tu cuenta. Puede ser peligroso.

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