El turismo de alto standing coloniza Barcelona

Barcelona - Sagrada Familia

Una visita guiada por los rincones más secretos de la ciudad, una jornada de degustación gourmet de los productos catalanes más selectos y tradicionales, una sesión de shopping por el Paseo de Gracia, una mañana de adrenalina practicando deportes acuáticos para relajarse toda la tarde en un crucero y, como guinda del pastel, una noche en hoteles 5 estrellas en Barcelona centro, en el entorno de la Ciutat Vella. La tipología del turismo de Barcelona ha experimentado un notable cambio durante los últimos años. Una evolución cuya corriente apunta de manera directa hacia el turismo de alto standing, protagonizado por un perfil de visitantes de alto poder adquisitivo, predominante en cuanto a volumen de gasto entre los alrededor de siete millones y medio de turistas que escogieron la capital catalana para sus vacaciones. De hecho, calcula el Instituto de Estadística de Cataluña (Idescat) como dato significativo, cada uno de los más de 32.000 visitantes extranjeros que recibió Barcelona en 2014, desembolsó una media de 120 euros diarios y de 900 en el conjunto del viaje, lo que arroja unos 15.131 millones de euros de gasto declarado total.

En este sentido, el ayuntamiento de la Ciudad Condal ha ido adoptando medidas que, progresivamente, favorecen y fomenta este tipo de turismo dentro de una urbe que se erige como uno de los destinos principales dentro de España por su oferta de servicios, cultura, gastronomía, costa y fiesta, así como por su privilegiada conexión a través del avión, el tren, el barco o por carretera. El lavado de cara y renovación de enclaves tradicionales como el Port Vell y la Ciutat Vella, o la liberalización de horarios comerciales en las tiendas de las principales arterias turísticas de la ciudad son ejemplos de esta decisión de erigirse en baluarte de un turismo de lujo que va al alza después de pasado un lustro desde el comienzo de la crisis económica. Y es que los hoteles de lujo en Barcelona, Madrid, Marbella, Ibiza y Mallorca, así como sus tiendas más exclusivas, atraviesan una época de bonanza. La consultora especializada Brain & Company sitúa a España en quinta posición en el turismo de compras de lujo que se efectúa en las fronteras de la Unión Europea, según recogía la agencia Efe en verano del año pasado. De acuerdo con los datos del informe, los chinos son los turistas más derrochadores en cuanto a gasto medio se refiere, con 1729 euros por viaje. La importancia de esta nacionalidad es incluso mayor si se atiende a que los chinos suponen uno de cada cuatro compradores extranjeros. Les siguen, con mucha distancia de ventaja, los suizos, que representan el 3 % de los consumidores vacacionales y desembolsan casi 600 euros de media por viaje. En conjunto, las previsiones del comercio de lujo para el año 2014 cifraban en unos 5.500 millones de beneficio el volumen de negocio, lo que se traduce en un incremento del 5,5 % respecto al curso precedente. Una estimación acorde a la tendencia de la economía mundial, que refleja que la crisis no solo no afecta a los millonarios, sino que los favorece. El grupo de personas que poseen un patrimonio de más de mil millones de dólares aumentó en 2014 con 155 nuevas incorporaciones.

De entre todas las urbes citadas en el párrafo anterior, Barcelona se alza como líder hegemónica, ya que soporta por sí sola el 39 % de la venta de productos de alta gama en España, explicaba la asociación Luxury Spain en el periódico digital eldiario.es. De ahí que, para este tipo de establecimientos especializados en el lujo, compense abonar los 220 euros por metro cuadrado que alcanza el alquiler de locales en el emblemático Paseo de Gracia. Casi el mismo nivel de popularidad posee la Barcelona Shopping Line, creada en 1999 y compuesta por decenas de comercios que se reparten enlazando el recorrido frecuente de los turistas a lo largo de cinco kilómetros. Sus tiendas atraviesan focos turísticos de la magnitud de La Pedrera o el Camp Nou, encadenándose también con las tiendas del Paseo de Gracia. Para potenciar su concepto original como promotor del comercio y el consumo turístico, los establecimientos asociados a la Barcelona Shopping Line gozan de aranceles especiales para los turistas procedentes de fuera de los límites de la Unión Europea: las compras realizadas por encima de los 90 euros se encuentran libres de impuestos.

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